MISIÓN AL AIRE

QUINTO ENCUENTRO IMÁGENES BÍBLICAS DE LA IGLESIA

08 | 10 | 2018

OBJETIVO:

Profundizar en el conocimiento del misterio de la Iglesia a partir de algunas imágenes que la Sagrada Escritura nos presenta de ella.

Se da la bienvenida a los miembros del grupo, acogiéndolos fraternalmente para iniciar el encuentro, recordando que estamos realizando unas catequesis sobre el misterio de la Iglesia en el marco de la celebración de los 150 años de vida de nuestra Arquidiócesis.

El animador preparará unos carteles con estas frases:

·         Cristo si, Iglesia no

·         La Iglesia es un invento de los curas

·         Para creer en Cristo no necesito de la Iglesia

Se invita a los presentes a leerlas y a preguntarse ¿Qué piensan de esas frases? ¿las han escuchado en boca de alguien? ¿por qué tenemos necesidad de la Iglesia?

TEMA DE FORMACIÓN

IMÁGENES BÍBLICAS DE LA IGLESIA

Así como para hablar del Reino Jesús no usó definiciones, tampoco lo hizo para hablar de la iglesia; sino que también se refirió a ella por medio de algunas imágenes con las que nosotros podemos percibir su significado.

Aquí tenemos como intención acercarnos a varias de esas imágenes con las que Jesús en los Evangelios y el Nuevo Testamento en general se refiere a la Iglesia.

Nos detendremos sobre todo en 3: viña, edificio, y esposa.

·         La Iglesia, viña del Señor: la imagen de la viña había sido ya usada desde el Antiguo Testamento para designar al pueblo de Israel.

El salmo 80 por ejemplo relee toda la historia de Israel a la luz de la imagen de la viña de Dios su cultivador: “Nos sacaste de Egipto como a una vid; expulsaste a las naciones paganas y nos trasplantaste a tu tierra” (sal 80, 8).

Es una imagen que habla de Dios como el viñador; teniendo presente que el cultivo de la viña es sin duda uno de los más exigentes y dispendiosos; pero Dios se ha comprometido de corazón con su viña y por eso hace todo por ella.

Sin embargo, ya por ejemplo el profeta Isaías comienza a denunciar que aunque Israel es una viña perfectamente cuidada por Dios, sus frutos no son buenos; y allí donde se esperaban uvas dulces se han cosechados amargas:

 Voy a cantar a mi amigo la canción de su amor por su viña. Una viña tenía mi amigo en un fértil terreno. La cavó y despedregó, y la plantó de cepa exquisita. Edificó una torre en medio de ella, y además excavó en ella un lagar. Y esperó que diera uvas, pero dio agraces. Ahora, pues, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, vengan a juzgar entre mi viña y yo: ¿Qué más se puede hacer ya a mi viña, que no se lo haya hecho yo? Yo esperaba que diese uvas. ¿Por qué ha dado agraces? (Is 5, 1-4)

Jesús retomó esta imagen de la viña para explicar el nacimiento de la Iglesia, en una parábola (Mt 21, 33-43) en la que enfatiza en el hecho de que ante la falta de frutos, Dios arrendará su viña a otros viñadores: “Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» Le dicen: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.»" (Mt 21, 40-41).

Y también en el marco de la cena de despedida, Jesús utilizó la imagen de la viña para explicarle a sus discípulos la relación que deben tener con Él: “Yo soy la vid; ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no pueden hacer nada" (Jn 15,5).

Podríamos decir que esta imagen tiene varios aspectos importantes referidos a la Iglesia:

ü  Dios es quien ha sembrado y cuidado la viña, por lo que la Iglesia es propiedad suya.

ü  El énfasis de varios de los relatos está puesto en la necesidad de que la viña produzca frutos, que son las obras de los hijos de la Iglesia.

ü  La viña expresa la necesidad de los cristianos de permanecer unidos al Señor para poder producir fruto en la vida.

·         La Iglesia como edificación: La imagen la edificación es usada por San Pedro y San Pablo en sus cartas para referirse a la realidad de la Iglesia.

San Pedro por ejemplo nos dice en 1 Pedro 2, 4-5: “viniendo a Él como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también ustedes, como piedras vivas, son edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.

En la lógica del apóstol hay dos elementos importantes: en primer lugar, la base o fundamento de toda la construcción es Cristo, la piedra viva, sobre quien se soporta todo el edificio de la Iglesia; pero luego también cada uno de los que creemos en Él somos comparados a piedras vivas, con las que se levanta la edificación.

Esto lo reafirma San Pablo en la carta a los Efesios 2, 19-22: “Así pues, ya no son extraños ni extranjeros, sino que son ciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo el mismo Cristo la piedra angular, en quien todo el edificio queda bien ajustado y va creciendo hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también ustedes son edificados para ser morada de Dios en el Espíritu”.

San Pablo utiliza como base la imagen del templo de Jerusalén, la morada de Dios, y dice que los cristianos son como ese nuevo edificio, construido para dar gloria a Dios, que tiene a la base a Cristo Jesús, y en donde todos los adobes son reunidos por la fuerza del Espíritu quien da unidad a la construcción y consagra el templo.

También el libro del Apocalipsis presenta a la Nueva Jerusalén como una ciudad que desciende del cielo, y cuyo muro “tiene doce cimientos, donde están grabados los nombres de los apóstoles del Cordero” (21, 14); y con ello nos indica que el edificio de la Iglesia se apoya todo él en la fe de los apóstoles, que el Señor constituyó en pilares de la fe.

Podemos también sacar de esta imagen algunos elementos para la reflexión:

ü  Cristo es presentado como piedra de la edificación, Él es la roca firme sobre la que debe apoyarse la casa (Mt 7, 24-25).

ü  Esta imagen nos habla de que cada uno es necesario e importante en el proyecto de Dios, pues no se entiende una construcción a la que le falten adobes; cada uno es una piedra viva en la edificación.

ü  Una construcción exige armonía con los demás, lo cual manifiesta también el sentido comunitario de la Iglesia, que es lo que hace el Espíritu Santo

·         La Iglesia esposa de Cristo: la imagen de la esposa es también una imagen tomada del Antiguo Testamento; aparece sobre todo en la profecía de Oseas, en la que Dios representa su relación con el pueblo en una imagen matrimonial: Dios es el esposo, Israel la esposa; sin embargo es una esposa que se ha prostituido, pues ha cambiado el amor de Dios para irse detrás de los ídolos y así ha defraudado a su esposo; sin embargo Dios, el esposo bueno y fiel no abandona su esposa, sino que renueva con ella la alianza, invitándola a vivir en fidelidad (Cfr. Os 2).

Como se puede ver esta imagen relee toda la historia de Israel en clave de alianza nupcial, que se realizó en el monte Sinaí: allí mediante el acto solemne de la alianza Israel se desposó con Dios para siempre.

Jesús en el Evangelio se identificó como el Novio: “¿pueden ayunar los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lleven al novio, entonces sí que ayunarán” (Mt 9, 15-16); es un texto muy diciente en el que Jesús retomando esa imagen del profeta Oseas se presenta como el autor de una nueva alianza, en la que Él, el novio habrá de desposarse, esta vez con la Iglesia para hacer con ella una alianza nueva en el amor, que se sella en el misterio de la cruz.

San Pablo nos ha explicado muy bien esto, cuando en la carta a los Efesios, haciendo una catequesis de la vida matrimonial la compara con el amor de Cristo con la Iglesia:

"Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, pues somos miembros de su Cuerpo. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia."  (Ef 5, 25-32). 

Como vemos allí se representa la relación de Cristo con la Iglesia a partir de la imagen de una Iglesia esposa; de esto se desprende:

ü  En primer lugar, que la relación de la Iglesia con Cristo es una relación en el amor.

ü  Que la Iglesia ha de responder con fidelidad al misterio de la alianza que ha sellado con su esposo. 

Como hemos podido ver estas tres imágenes nos hablan muy bien del misterio de la Iglesia y de su relación con Cristo; así vemos que se trata de una relación viva, y que la iglesia está en el corazón de la obra salvadora de Dios que ha amado a su iglesia hasta entregarse por ella (Ef 5,25)

PARA PROFUNDIZAR:

El animador invitará a que cada uno escriba una carta a una persona que no pertenezca a la Iglesia, donde cada uno le explique por qué es importante estar en ella, y qué gracias de Dios se reciben a través de ellas; luego se pueden compartir algunas y concluir con un diálogo sobre estas preguntas:

·         ¿Cómo se puede presentar mejor el misterio de la Iglesia hoy?

·         ¿Qué cosas hacen que la gente se aleje de la Iglesia?

·         ¿Cómo podemos ayudar a los que están alejados?

ORACIÓN FINAL:

Se invita a los presentes a orar juntos el Padre Nuestro que cada uno ofrecerá de manera especial por aquellas personas que se encuentran alejadas de la Iglesia, en particular los de cada familia

Para concluir se invita a todos los presentes a orar por la Arquidiócesis de Medellín, con la oración que aparece en la contraportada del libro.


DIRECTORIO ARQUIDIOCESANO

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